Los golpes suaves

Este es un poema que hice algún tiempo. Para otro José de mi vida, sin el cuál no hubiera sobrevivido tantas noches frías y demoledoras en la estación de trenes de Cienfuegos. Sin el cuál no hubiera aprendido aquello de: AMP*P (actitud mental positiva multiplica lo positico) y a tachar el NO en la frase: yo no puedo. Sin el cual no hubiera tenido toda la guardia y apoyo que necesité desde los tiempos del preuniversitario. Y sin el cual (y su esposa, claro) no hubiera tenido a una de mis grandes, grandes amigas.

LOS GOLPES SUAVES
                      a otro José


Me alejo de los golpes suaves
de la podadora separando
el peso de los dedos
e inclinando la camisa,
las gotas de la camisa,
sobre el césped gigante de estos patios.

Crece la hierba demasiado vertical,
las gotas de rocío son rostros de niñas
que dejé atrás;
pestañean,
parten las ampollas de las manos.

La sombra de mi cuerpo,
como los astros,
vigila el espacio
donde la nada se define;
luego, despierta para caminar
como res cansada en el campo ajeno.

Vine a podar,
colgué la toga, previsor,
a un lado de los niveles de las aguas
y recuesto, lento,
la cabeza lejos de mi esposa;
no es cómodo aspirar la
humedad grotesca del sol
y estos símbolos escasos
que todos llaman
destierro.

Comentarios

  1. Y el primer comentario será mío, poruqe desde ahora te sigo, porque soy feliz, sí, aunque no tengas ganas de trabajar, pero te queden siempre ganas de escribir.

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  2. Gracias Glenda, muchas, por seguirme, por el apoyo para la escritura y por ser feliz!!!!
    beso

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